Mi historia en el Congreso Latinoamericano del Aerosol
Mi historia en el Congreso Latinoamericano del Aerosol

Por José Luis Zito, vicepresidente de UADA.

(Esta nota fue escrita en base a los recuerdos de Máximo Kusselewski y José Luis Zito)

Recuerdo vagamente aquel primer Congreso Latinoamericano del Aerosol, realizado en 1978 en el Teatro San Martín. Para quienes comenzábamos a familiarizarnos con este nuevo sistema de empaque, aquel encuentro representó mucho más que una reunión técnica: fue parte del nacimiento de una industria latinoamericana que por entonces empezaba a mostrar todo su potencial.

En aquel entonces, la información que teníamos disponible era escasa. Gran parte del conocimiento técnico provenía de empresas pioneras como Ducilo, hoy DuPont, que acompañaba a quienes dábamos nuestros primeros pasos en esta actividad. También fueron fundamentales dos libros de Darío Rodríguez Devesa, editados en Madrid: Tecnología del aerosol, de 1965, y Formulación de los aerosoles, de 1972. Muchos aerosolistas de aquella generación, entre los que me incluyo, seguramente todavía conservamos esos ejemplares en nuestras bibliotecas personales.

En esos años iniciales, Argentina hacía punta en la región en materia de aerosoles. Ese mismo año, también se desarrolló en Buenos Aires el XII Congreso Internacional del Aerosol. Para ese evento, el histórico Máximo Kusselewski presentó un trabajo en conjunto con Jordi Bufurull, un verdadero referente de la Industria del Aerosol en España. Tras esa conferencia, Kusselewski repetiría aparición en aquel primer Congreso Latinoamericano, también en Argentina.

En aquella época, no había computadoras, por lo que aquellas históricas presentaciones se hacían con transparencias o diapositivas. Lo que si sobraba era entusiasmo, vocación de aprender, necesidad de experimentar y, sobre todo, una fuerte convicción acerca del futuro del aerosol. Hoy, 48 años después de aquel momento, resulta inevitable mirar hacia atrás y valorar el enorme camino recorrido.

Precisamente por eso considero importante que quienes formamos parte de esta industria mantengamos una presencia institucional y empresarial activa. El aerosol continúa siendo una actividad muy específica y altamente especializada, reservada, en cierta forma, para quienes conocen profundamente su tecnología, sus particularidades y sus desafíos.

La participación en encuentros internacionales de este calibre adquiere, entonces, un significado especial. No se trata solamente de asistir a un congreso sino de representar a nuestra industria, intercambiar experiencias, conocer nuevas tecnologías, fortalecer vínculos y mantener a la Argentina presente en los ámbitos donde se discuten el presente y el futuro del aerosol.

En ese sentido, estar en México tiene un atractivo adicional. Los amigos del Instituto Mexicano del Aerosol (IMAAC) saben organizar congresos, crear verdaderos espacios de intercambio y, algo no menor, recibir con enorme hospitalidad tanto a los congresistas como a sus acompañantes.

Quienes hemos tenido la oportunidad de estar presentes, sabemos que no todo ocurre dentro de una sala de conferencias. También son importantes los encuentros, las conversaciones informales, las relaciones que se construyen y la posibilidad de compartir experiencias con colegas de distintos países.

Por todo ello, vale la pena participar.

Hoy, han cambiado las tecnologías, las formulaciones, los envases, las normas y los mercados, pero el espíritu de aquellos primeros congresos sigue vigente: aprender, compartir conocimientos y trabajar juntos por el crecimiento de nuestra industria.

Para quienes vivimos aquellos comienzos, estar presentes en esta oportunidad tendrá además un significado muy especial: es reencontrarnos con nuestra propia historia y, al mismo tiempo, seguir mirando hacia el futuro del aerosol.

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