Introducción: la tesis central del libro
En Patear la escalera, Ha-Joon Chang plantea una tesis tan simple como incómoda: los países que hoy son ricos y desarrollados no crecieron aplicando las políticas que actualmente recomiendan a los países pobres. Por el contrario, se industrializaron utilizando proteccionismo, subsidios, intervención estatal, control del capital y políticas industriales activas. Una vez alcanzado el desarrollo, “patearon la escalera” para impedir que otros países suban por el mismo camino.
El libro es una crítica frontal al discurso dominante de organismos internacionales, gobiernos y economistas ortodoxos que promueven el libre comercio irrestricto, la desregulación y la mínima intervención estatal como receta universal para el desarrollo.
Chang no escribe desde la ideología, sino desde la historia económica comparada. Su método es claro: revisar qué hicieron efectivamente los países desarrollados cuando eran pobres.
1. El mito del libre comercio como origen del desarrollo
Uno de los principales mitos que Chang desmonta es que los países desarrollados crecieron gracias al libre comercio. Según el relato dominante, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania o Francia se desarrollaron abriendo sus economías, dejando actuar al mercado y especializándose según sus ventajas comparativas.
La evidencia histórica muestra exactamente lo contrario.
Inglaterra, el símbolo del libre comercio, fue durante más de un siglo uno de los países más proteccionistas de Europa. Protegió su industria textil con aranceles altísimos y prohibiciones a las importaciones.
Recién adoptó el libre comercio cuando ya era la potencia industrial dominante del mundo.
Chang muestra que el libre comercio fue una consecuencia del desarrollo, no su causa.
2. Estados Unidos: el país más proteccionista de la historia moderna
Uno de los capítulos más reveladores del libro es el dedicado a Estados Unidos. Chang demuestra que EE.UU. fue, durante gran parte de los siglos XIX y comienzos del XX, el país más proteccionista del mundo desarrollado.
Los padres fundadores, como Alexander Hamilton, defendían explícitamente la protección de la industria naciente. Durante más de 100 años, EE.UU. aplicó:
Aranceles industriales muy elevados
Compras públicas para favorecer producción local
Subsidios a infraestructura
Apoyo estatal a innovación y tecnología
Recién después de consolidar su liderazgo industrial, Estados Unidos pasó a promover el libre comercio internacional.
👉 Mensaje clave: Estados Unidos hizo exactamente lo contrario de lo que hoy recomienda.
3. Alemania y el desarrollo tardío
Chang analiza también el caso de Alemania, que se industrializó más tarde que Inglaterra. Inspirado por economistas como Friedrich List, el Estado alemán promovió:
Protección arancelaria
Bancos de desarrollo
Coordinación entre industria, finanzas y Estado
Inversión en educación técnica
Alemania entendió que competir prematuramente con Inglaterra habría destruido su industria. La protección no fue vista como una distorsión, sino como una herramienta temporal para construir capacidades.
4. Francia, Japón y otros casos europeos
Francia, Japón y otros países europeos siguieron caminos similares:
Francia utilizó planificación estatal, empresas públicas y protección sectorial.
Japón, incluso después de la Segunda Guerra Mundial, aplicó una política industrial agresiva a través del MITI (Ministerio de Industria), controlando importaciones, orientando crédito y seleccionando sectores estratégicos.
Chang destaca que Japón no habría podido competir globalmente en autos o electrónica sin décadas de protección y apoyo estatal.
5. La industria naciente: una idea vieja pero vigente
Uno de los conceptos centrales del libro es la industria naciente. Chang recuerda que esta idea no es marxista ni heterodoxa, sino clásica: fue defendida por economistas liberales como John Stuart Mill.
La lógica es simple:
Una industria nueva en un país pobre no puede competir de entrada con empresas maduras de países ricos.
Si se abre completamente el mercado, la industria local desaparece.
Sin industria, no hay aprendizaje, productividad ni desarrollo.
La protección no busca sostener ineficiencias eternas, sino permitir el aprendizaje productivo.
6. El rol del Estado: más que “corregir fallas de mercado”
Chang critica la visión reducida del Estado como mero corrector de fallas de mercado. Históricamente, el Estado fue:
Inversor
Planificador
Financista
Coordinador
Protector
Los países desarrollados usaron el Estado para crear mercados, no solo para regularlos.
Esto incluye:
Infraestructura
Educación técnica
Sistemas financieros orientados a la producción
Apoyo a investigación y desarrollo
7. Instituciones: no son un prerrequisito, sino un resultado
Otro mito que Chang desmonta es que primero hay que tener “buenas instituciones” y luego vendrá el desarrollo. La historia muestra que muchas instituciones sólidas aparecieron después del crecimiento industrial.
Por ejemplo:
Derechos de propiedad fuertes
Regulaciones laborales modernas
Sistemas financieros sofisticados
Exigir a países pobres estándares institucionales de países ricos es, según Chang, poner la vara demasiado alta desde el inicio.
8. El rol del capital extranjero y la inversión
Chang también cuestiona la idea de que la inversión extranjera directa siempre es positiva. Históricamente, muchos países limitaron el ingreso de capital extranjero para proteger industrias locales y evitar la extranjerización del desarrollo.
Japón y Corea del Sur fueron extremadamente selectivos con la inversión extranjera, priorizando transferencia tecnológica y control nacional.
9. Corea del Sur: el caso que desmiente al neoliberalismo
Chang, coreano de origen, dedica especial atención a Corea del Sur. Lejos de ser un ejemplo de libre mercado, Corea aplicó:
Protección industrial
Subsidios a exportaciones
Bancos estatales
Planificación sectorial
Disciplina empresarial
El Estado coreano apoyaba, pero también exigía resultados. Las empresas que no cumplían objetivos perdían apoyo.
Este modelo permitió pasar de la pobreza extrema a la industrialización avanzada en pocas décadas.
10. “Patear la escalera”: el comportamiento hipócrita de los países ricos
El concepto central del libro aparece con claridad aquí:
una vez desarrollados, los países ricos reescriben la historia y presentan su éxito como resultado del libre mercado, ocultando el rol que jugó el Estado.
Luego, a través de:
FMI
Banco Mundial
OMC
Acuerdos comerciales
exigen a los países en desarrollo políticas que ellos mismos no usaron.
Eso es “patear la escalera”: impedir que otros utilicen los mismos instrumentos que permitieron el desarrollo.
11. Consecuencias para los países en desarrollo
Según Chang, esta imposición de políticas genera:
Desindustrialización prematura
Especialización en productos primarios
Vulnerabilidad externa
Crecimiento bajo o inestable
Muchos países que siguieron las recetas ortodoxas no lograron desarrollarse, mientras que los que aplicaron políticas heterodoxas tuvieron mejores resultados.
12. No es proteccionismo eterno, es estrategia
Chang aclara que no defiende el proteccionismo permanente ni la ineficiencia. Defiende estrategia, secuencia y pragmatismo.
El objetivo no es cerrar la economía, sino:
Construir capacidades
Aprender
Escalar
Integrarse gradualmente al mundo
13. Lecciones para países como Argentina
Para países como la Argentina, el mensaje es claro:
No hay desarrollo sin industria.
No hay industria sin política industrial.
No hay política industrial sin Estado activo.
No hay apertura exitosa sin transición.
Abrir sin corregir distorsiones destruye capacidades. Proteger sin exigir resultados genera estancamiento. El desafío es encontrar el equilibrio.
Conclusión: un libro incómodo, pero necesario
Patear la escalera es incómodo porque obliga a repensar dogmas. No propone recetas simples, sino una invitación al pragmatismo histórico.
Chang no dice “copien a Corea” o “cierren la economía”. Dice algo más profundo:
Miren lo que funcionó, entiendan el contexto y diseñen su propio camino.
El desarrollo no es ideología. Es construcción paciente de capacidades productivas.
Por eso este libro sigue siendo clave hoy: porque recuerda que la industria no nace sola, se construye, y que quienes ya llegaron arriba no siempre quieren que otros los sigan.