La legislación laboral por si sola no crea empleo. La generación de trabajo depende de muchos factores. Pero es clave empezar por un marco normativo previsible que permita revertir más de 15 años sin crecimiento del empleo privado formal. Esta ley es el inicio del cambio.
La litigiosidad laboral es uno de los principales obstáculos. Con cientos de miles de juicios en curso, contratar se volvió un riesgo desproporcionado, sobre todo para las PyMEs. El empleo no puede basarse en miedo y conflicto, sino en reglas claras, diálogo y productividad.
Esta reforma inicia un proceso más amplio: modernizar la negociación colectiva, mejorar la justicia laboral y ayudar a las empresas a adaptarse a una economía con IA y mayor competencia global. Un compromiso de empresas, trabajadores y Estado para crear empleo formal y desarrollo.
