Chokepoints: American Power in the Age of Economic Warfare – Edward Fishman (2025)
Chokepoints: American Power in the Age of Economic Warfare – Edward Fishman (2025)

Resumen analítico

Introducción: cuando la economía se vuelve un arma

En Chokepoints, Edward Fishman parte de una premisa central: la política internacional del siglo XXI ya no se organiza principalmente en torno a la guerra militar, sino a la guerra económica estructural. Estados Unidos y sus aliados han desarrollado un arsenal sofisticado de herramientas económicas —financieras, tecnológicas, comerciales y regulatorias— que permiten ejercer poder global sin disparar un solo tiro.

Fishman llama a estos instrumentos chokepoints (puntos de estrangulamiento): lugares estratégicos del sistema económico global donde el control es tan concentrado que permite bloquear, condicionar o disciplinar a Estados, empresas o sectores enteros.

1. Del poder militar al poder económico

Históricamente, el poder global se expresó a través de:

fuerza militar,

control territorial,

alianzas armadas.

Fishman sostiene que, tras la Guerra Fría y especialmente después del 11-S, Estados Unidos descubrió que podía ejercer coerción internacional de manera más efectiva y menos costosa a través de la economía.

Las sanciones económicas dejaron de ser un complemento diplomático para convertirse en el instrumento central de la política exterior estadounidense.

2. Qué es un “chokepoint” económico

Un chokepoint no es simplemente un recurso escaso. Es un nodo crítico del sistema global que cumple tres condiciones:

Alta centralización.

Difícil sustitución en el corto plazo.

Capacidad de generar efectos en cadena.

Ejemplos clave:

el dólar como moneda de reserva,

el sistema financiero internacional,

los semiconductores avanzados,

la energía,

plataformas tecnológicas críticas,

cadenas logísticas estratégicas.

Controlar un chokepoint equivale a controlar el acceso al sistema.

3. El dólar como arma geopolítica

Uno de los capítulos más importantes del libro analiza el rol del dólar estadounidense como el principal chokepoint global.

Fishman explica que:

el dólar no es solo una moneda, sino la infraestructura del sistema financiero global;

la mayoría de las transacciones internacionales, reservas y contratos pasan por instituciones bajo jurisdicción estadounidense;

esto otorga a EE.UU. una capacidad extraordinaria de sanción.

A través del control del sistema financiero, Estados Unidos puede:

congelar activos,

excluir bancos,

bloquear pagos,

paralizar economías enteras.

El dólar se convierte así en una herramienta de coerción silenciosa pero devastadora.

4. Sanciones inteligentes vs. sanciones masivas

Fishman distingue entre dos generaciones de sanciones:

Sanciones tradicionales:

amplias,

poco precisas,

con alto costo humanitario,

efectos políticos limitados.

Sanciones modernas (targeted sanctions):

focalizadas,

basadas en inteligencia financiera,

orientadas a nodos críticos,

más eficaces y menos visibles.

El uso de datos, tecnología y cooperación internacional permitió transformar las sanciones en intervenciones quirúrgicas sobre el sistema económico de los adversarios.

5. Tecnología y semiconductores: el nuevo campo de batalla

Otro eje central del libro es la competencia tecnológica, en especial en torno a los semiconductores avanzados.

Fishman muestra cómo:

la producción de chips está concentrada en pocos países,

el diseño, la fabricación y los equipos están fragmentados pero interdependientes,

EE.UU. y sus aliados controlan etapas clave de la cadena.

Esto permitió imponer restricciones tecnológicas a países como China, no mediante aranceles, sino bloqueando el acceso a tecnologías críticas.

La tecnología deja de ser solo un motor de crecimiento y se convierte en un instrumento estratégico de poder.

6. Energía como palanca geopolítica

El libro también analiza el rol de la energía como chokepoint.

Fishman explica que:

el control de flujos energéticos condiciona economías enteras;

sanciones energéticas pueden rediseñar mercados globales;

la transición energética crea nuevos chokepoints (litio, cobre, tierras raras).

El caso de Rusia y Europa ilustra cómo la dependencia energética se transforma en vulnerabilidad geopolítica, y cómo la energía se vuelve un arma de doble filo.

7. La fragmentación de la globalización

Uno de los efectos más profundos de la guerra económica es la fragmentación del sistema global.

Fishman sostiene que:

la globalización “neutral” llegó a su fin;

las cadenas de valor se reconfiguran por razones estratégicas;

la eficiencia cede lugar a la seguridad.

Surge un mundo de:

friend-shoring,

near-shoring,

bloques económicos,

estándares incompatibles.

La economía global se vuelve menos integrada, más política y más costosa.

8. Costos y riesgos del poder económico

El autor no presenta la guerra económica como una herramienta sin costos. Advierte sobre varios riesgos:

uso excesivo de sanciones → incentiva alternativas al dólar;

politización del comercio → reduce eficiencia global;

fragmentación financiera → menor crecimiento;

represalias económicas → escaladas difíciles de controlar.

Fishman plantea que el poder económico es efectivo, pero frágil: su abuso puede erosionar las mismas bases que lo sostienen.

9. El dilema estadounidense

Un capítulo clave del libro aborda el dilema estratégico de EE.UU.:

usar su poder económico para defender el orden liberal,

pero sin destruir la globalización que lo hizo posible.

Estados Unidos enfrenta una tensión estructural:

cuanto más usa los chokepoints, más incentiva a otros países a escapar de ellos.

Esto abre la puerta a procesos de desdolarización parcial, sistemas financieros alternativos y bloques tecnológicos separados.

10. Países intermedios: vulnerabilidad y margen de maniobra

Fishman dedica atención a los países que no son grandes potencias.

Estos países:

no controlan chokepoints,

pero dependen de ellos,

y son altamente vulnerables a sanciones indirectas.

Sin embargo, también tienen margen para:

diversificar vínculos,

reducir dependencias críticas,

desarrollar capacidades estratégicas propias.

La neutralidad absoluta, advierte, no es una opción real.

11. Economía, seguridad y política interna

Otro aporte del libro es mostrar cómo la guerra económica impacta en la política doméstica:

inflación,

escasez,

presión sobre empresas,

tensiones sociales.

Las decisiones geopolíticas ya no están separadas de la economía cotidiana de los ciudadanos.

Conclusión: el nuevo rostro del poder global

Chokepoints ofrece una tesis central poderosa:

el poder global del siglo XXI se ejerce controlando los nodos invisibles del sistema económico, no ocupando territorios.

Estados Unidos lidera este modelo, pero no lo controla de manera absoluta ni permanente. La guerra económica es eficaz, pero genera un mundo más fragmentado, menos previsible y más político.

Fishman no propone abandonar estas herramientas, sino usarlas con conciencia estratégica, entendiendo que el nuevo orden global no se define solo por la fuerza, sino por la arquitectura del sistema económico.

Por qué este libro importa hoy

Porque ayuda a entender:

por qué la economía global ya no es neutral,

por qué el comercio se volvió político,

por qué la tecnología y la energía son armas, y por qué el mundo se encamina a una era de competencia estructural permanente.

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