Por Enrique Durbal Torres, secretario de UADA.
A veces uno piensa cuantas cosas nos marcaron en la vida y luego terminaron tan lógicas y habituales que no las ponemos en dimensión porque el tiempo caminó junto a nosotros y, sin darnos cuenta, nos fuimos adaptando a esos cambios. Pero si hacemos un parate y vemos la diferencia entre el ayer y el hoy, nos sorprenderíamos.
Es fácil verlo en nosotros mismos: el pelo que se cae o, con suerte, se va aclarando con las canas, el cuerpo que no es el mismo y los amigos que se van poniendo un poco más viejos, sin darnos cuenta de que nosotros los acompañamos en el proceso.
Lo de arriba va en el mismo sentido que nuestra relación en UADA. Ya fue repetido varias veces el momento en que decidimos “agruparnos” en el Grupo de Envasadores Argentinos (GEA) con el objeto de ir buscando soluciones a nuestra problemática en común con otros fabricantes de aerosoles, para finalmente terminar “uniéndonos” en la Unión Argentina de Aerosolistas (UADA).
Pasó mucha agua por debajo del puente. Tanta que sería difícil resumir todo lo que pasó desde ese primer momento hace 20 años hasta un ahora muy diferente al de antaño.
Quedan claros cuáles fueron los motivos que generaron la necesidad de esta “unión” (aunque con la oportunidad de haber creado nuestro propio newsletter con noticias propias, el AEROSOLOGO, nos da herramientas para recordar todas nuestras actividades). Soy reiterativo en entrecomillar la palabra “unión” porque ése es nuestro gran capital: temas comunes, con comunicación y COLABORACIÓN entre los COLEGAS, fuimos avanzando en estas dos decenas de años.
Algún gobierno alguna vez nombró a un período de su gestión como una DÉCADA GANADA. Yo diría que para nosotros ya vamos por las dos décadas con un éxito bien remarcado. Resulta natural ver como entre colegas nos ayudamos mutuamente, compartimos información e, incluso, colaboramos en caso de escases de algún insumo.
Hay cosas que aún quedan en proyecto, cosas alocadas (y otras no tan locas) que en reuniones de Junta Directiva se plantearon en la mesa. Digo alocadas porque nadie se imaginaría la comunicación que hoy tenemos en general y eso nos anima a seguir viendo qué soluciones podemos generar en conjunto. Lo digo con conocimiento de causa ya que quien me motivó a participar desde un primer momento fue Juan Carlos Fernández quien, a su vez, no estaba para nada convencido que esta “unión” durara lo que está durando.
Sabemos que somos equipo. Al principio éramos pocos y luego se sumaron más. Algunos apoyaban, pero no podían participar activamente y otros han querido y quieren participar. Eso lleva tiempo, trabajo, pero, sobre todo, COMPROMISO: fuera del horario laboral y con tiempo que le sacamos a nuestras familias con el solo objetivo de hacer de nuestra unión algo que se consolide en el tiempo.
Con el paso del tiempo, algunos incluso se convirtieron en amigos, sin dejar de ser colegas ni, incluso, competencia en el mercado. También lo digo con agradecimiento porque cuando la pasé mal, ahí estuvieron.
Ojalá, el futuro nos dé la oportunidad de seguir avanzando en este sentido y que podamos tener la independencia para decidir qué cosas son las que necesitamos seguir de cerca para nuestro beneficio. Y desde ese lugar, poder colaborar con la cadena de valor ya que una ventaja de nuestro proveedor termina beneficiándonos a nosotros también. Por un año más.
